lunes, 2 de diciembre de 2013

El Innombrable 1º


Hace muchos siglos -comenzó Alexa- cuando Dambil aún era joven, nuestros antepasados vivían separados en pequeñas aldeas y dispersos por los reinos del norte. Los humanos no conocían todavía los secretos de su don elemental y solo unos pocos sabios habían empezado a dominar sus poderes. Por aquel entonces, los elfos nos daban el nombre de bárbaros pues preferíamos usar la fuerza bruta en vez de la magia. 
En una de esas aldeas, llamada Rinohn, vivía un joven guerrero llamado Élestor. Era un muchacho fuerte y apuesto que se encargaba de vigilar las murallas y de librar a los suyos de cualquier peligro. Era alto, tenía largos cabellos castaños y sus ojos eran azules y sinceros. Como la mayoría de los humanos, Élestor  no era consciente de su magia elemental y por eso se entrenaba, como cualquier guerrero, en el manejo de la espada, de ahí que su cuerpo fuera robusto y musculoso. 
En aquella época, había pocos peligros. De vez en cuando algún grupo rebelde de orcos intentaban saquear alguna aldea, o algún troll se volvía loco e intentaba asaltar los carros de suministros. Élestor siempre había sido un defensor firme y jamás había permitido que ningún ser malvado molestara la aldea de Rinohn. La gente lo respetaba pues era un hombre inteligente y bondadoso y en muchas ocasiones había conseguido solucionar los problemas utilizando la palabra en vez de su espada. Dice la historia que en una ocasión un destacamento de orcos intentó arrasar la aldea de Rinohn.  Élestor les hizo frente sin desenfundar su espada. Hablando  con los invasores descubrió que  no eran malvados, simplemente habían tenido un año difícil y sus familias se morían de hambre. La necesidad los obligó  a tomar la decisión de atacar la aldea y dedicarse al saqueo. Élestor se apiadó  y se fue con ellos unas semanas. Durante ese tiempo, les enseñó a cazar y a cultivar la tierra, pues los orcos desconocían estas labores. Cuando volvió a su aldea todos lo consideraban un héroe y lo llamaron Idoreht que significa "La espada que habla". Los orcos también le estuvieron muy agradecidos y le regalaron una piedra sagrada, capaz de cosas imposibles, un zafiro de estrella.
Un día, Élestor sintió la llamada de la tierra, pues su elemento era ese, aunque él no lo sabía. Se perdía en los bosques para disfrutar de los animales. Descubrió que podía  hablar con las rocas y se sentía libre cuando se recostaba sobre una mullida alfombra de hierba para contemplar la naturaleza. Disfrutaba como un niño. Lo que no sabía Idoreht es que estaba siendo vigilado por los elfos muy de cerca. Los elfos no se relacionaban con los humanos pues los consideraban inferiores a ellos por no saber manejar la magia. Tenían prohibido tratar con los humanos y desconfiaban de ellos.

En una de sus frecuentes salidas, Idoreht se quedó dormido en una arboleda del bosque y fue sorprendido por una gran tormenta. Un trueno lo despertó y una tromba de agua se precipitó desde los cielos con insólita furia. El joven humano se dispuso a huir para refugiarse pero la mala suerte quiso que un rayo fulminara uno de los sauces que se encontraba a su lado. El rayo hizo explotar el tronco del desgraciado árbol y las astillas en llamas se clavaron en el cuerpo del guerrero causándole graves heridas. 
Allí quedó tendido en el suelo, desangrándose por una herida en el cuello, cuando un ser maravilloso se acercó al humano. Era una elfa increíblemente bella, sus cabellos eran rubios y largos. Su rostro estaba iluminado por una magia indescifrable y sus ojos de color miel abrazaron al agonizante Élestor. La elfa, llamada Rínuviel, tenía el encargo de vigilar esa zona del bosque y la casualidad quiso que el joven Idoreht cayera herido en ese lugar. La piedad pudo más y, desobedeciendo las normas de su pueblo, se acercó al humano para prestarle ayuda. 
Sucedió entonces que, cuando se escapaban los últimos alientos de vida del  joven guerrero, Rínuviel recitó unas palabras misteriosas en un idioma desconocido. Posó las manos sobre las heridas de Élestor y, una a una, las heridas se fueron cerrando y dejando de sangrar. El joven guerrero se recuperó y agradeció a la elfa su ayuda con gran sinceridad. Pero al mismo tiempo, el joven Idoreth se enamoró de su salvadora pues era la más bella y hermosa entre todas las criaturas. Se juró a sí mismo que siempre estaría a su lado. 

Durante las siguientes lunas, Élestor aprovechaba cualquier momento para escabullirse e internarse en el bosque. Allí se encontraba con Rínuviel a escondidas y permanecían juntos durante horas en las que el tiempo parecía pararse. Rínuviel nunca había conocido a ningún humano pero pronto quedó prendada por la nobleza del joven guerrero. Así fue como ella también se enamoró perdidamente de Élestor. 

Pasaron mucho tiempo felices, los animales eran cómplices del amor sincero entre la elfa y el humano. Las flores parecían crecer con mayor belleza en los lugares por donde se paseaba el cariño de Élestor y Rínuviel. La elfa le enseñó a su amado el arte de la magia y poco a poco Idoreth descubrió su poder elemental. Compartían toda clase de secretos, reían y contaban cuentos y leyendas de sus culturas. Eran inmensamente dichosos estando juntos. Élestor mostró a Rínuviel el idioma de las rocas y el manejo de la espada mientras le hablaba de su aldea y de las bondades de los hombres. Por otro lado, la bella elfa adiestró al humano en el tiro con  arco, pues era una gran arquera y gozaba de una puntería increíble. 
Un día, el joven Idoreth le dijo a su enamorada que quería pasar el resto de su vida junto a ella y, que si lo aceptaba, no se separarían jamás y formarían una familia. Diciendo esto le ofreció su posesión más preciada: el zafiro de estrella que le habían regalado sus amigos los orcos. Élestor le dijo que esa piedra era muy especial y que tenía un poder oculto y desconocido. Rínuviel se sintió flotar y solo de pensar que podría pasar el resto de su vida con su amado la hacía feliz, pero había algo que la atemorizaba ¿Cómo reaccionarían sus familiares los elfos?
La elfa aceptó entusiasmada el zafiro de estrella y se lo colgó en el cuello con una hermosa cadena de plerio. Aquel día se despidió de Élestor prometiéndole que nada los separaría jamás y que su familia tendría que aceptar el amor que sentía por el humano. Desgraciadamente aquella fue la última vez que los dos amados se verían. 

Llegado a este punto Finred, que seguía atentamente las palabras de Alexa, le interrumpió con impaciencia.
- ¿Que sucedió? ¿Por qué no volvieron a verse?
Alexa pidió un poco de calma y continuó con su relato.
Aquel día sucedieron dos cosas nefastas para el amor de la pareja. Una  de ellas nos la podemos imaginar, pues cuando Rínuviel llegó a su hogar y explicó a sus padres los sentimientos que tenía hacia el humano, estos se enfadaron y encerraron a la elfa para que no pudiera reunirse más con  Élestor. Los padres pensaban que el enamoramiento se le pasaría y que si estaba un tiempo encerrada olvidaría todo lo relacionado con el joven muchacho.
Por otro lado, en las lejanas tierras del Este hubo una gran guerra y de ella surgió un malvado ser con una sola idea, ser el señor de todo Dambil. Ese ser era el Innombrable y desde aquel día, su destino quedó ligado al de Élestor y Rínuviel.

16 comentarios:

  1. Qué chula pero qué misterio. Quién será el Innombrable?
    César Nieto Ocaña ^_^

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  2. Muy chula profe.Fdo:César C

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  3. Profe siempre igual pero todo lo arreglas con una historia de amor.<3<3<3<3
    Karen

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  4. Odio que nos dejes con la intriga !!!!!-_- Fdo:Ainhoa Núñez Navarrete.

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  5. Madre mía que historia estoy deseando, bueno que digo deseando estoy ansiosa por saber lo que pasa en la siguiente historia.
    FDO:Silvia Palomares Rodríguez. :)

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  6. Es una historia muy interesante que te deja con mucha intriga sobre quien es el Innombrable.
    Fdo:Alex Constantín Iosef

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  7. Una historia muy interesante.Me gusta mucho la idea de que haya un romance en la historia.

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  8. ¡¡¡¡Que intriga!!!La parte que a mi me a gustado más es cuando se enamoran los dos.
    María M

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  9. Es súper intrigante.No le encuentro ningún pero.
    Alexa.

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  10. Me ha encantado el Innombrable.
    Fdo:Juan Antonio

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  11. ¡¿POR QUÉ SIEMPRE SE QUEDA A LA MITAD?!

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  12. Que bonita la historia. Pero me sigo preguntando lo del innombrable.
    Fdo: María Huertas

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  13. Me encanta la historia, sobretodo cuando Élestor se enamora de Rínuviel, es muy romántico. *-*

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  14. Me gusta mucho estoy deseando leer la otra.

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  15. Me gusta mucho esta historia estoy deseando leer la siguiente historia.

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  16. Preciosa historia, romántica sin ser empalagosa y, en el más puro estilo de las Mil y una noches, te deja con la intriga al final para estimular la imaginación, engancharte y esperar más con impaciencia. La narración está muy lograda, casi se puede oír la voz de Alexa.

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