jueves, 10 de abril de 2014

La magia de la Pirámide



La historia de hoy es muy especial. Todo el Consejo de los 18 hemos colaborado para escribir este relato que queremos dedicar con todo nuestro cariño a dos de los mejores maestros que hemos tenido. Doña Paqui se jubila hoy y Don Juan nos deja a final de curso. Este es nuestro sencillo homenaje.
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Un intenso silencio reinaba en la biblioteca, los rayos de sol se colaban por las cristaleras iluminando la gran sala. Un agradable olor a papel y a canela acariciaba el olfato de los presentes.
Celia, la fabricante de varitas mágicas, estaba absorta leyendo un libro sobre el Zafiro de Estrella. Los secretos que contenían los libros ponían nerviosa a la joven Wouter, una gota de sudor se deslizó por su delicado rostro. Águila, el enviado de los dioses, inspeccionaba libros relacionados con la magia de la pirámide. De repente el anciano rompió el silencio:
-      Discúlpame cielo, he encontrado mucha información referente a  la magia de la Casa de los 4 Elementos pero aún no sé como funciona su poder ¿Podrías explicármelo con más detalle?
Celia levantando la vista de su libro se dispuso a contestar la pregunta.
-      Es una larga historia pero intentaré explicarla de forma resumida -dijo Celia con entusiasmo-.
La joven se acomodó en la silla y comenzó su historia:

Cuando los primeros miembros del Consejo fundaron la ciudad flotante, se dieron cuenta que con el tiempo la magia que mantenía en el aire al Bastión, se debilitaba peligrosamente. Sino encontraban rápidamente una solución la ciudad caería a tierra provocando una gran catástrofe.
Un mago intentó arreglar el problema donando su magia para revivir el poder marchito de la pirámide. Sucedió entonces que cuando  transfirió sus poderes algo extraño ocurrió. El mago quedó incapaz de volver a usar cualquier tipo de magia, incluso la más sencilla pero su idea dio resultado y consiguió transferir con éxito su energía. Los líderes del Bastión decidieron buscar una solución para este contratiempo. Idearon una ley que permitía a los magos, que habían cumplido con creces su trabajo, descansar y disfrutar de su tiempo libre. Llegado el momento donaban voluntariamente su poder.  De este modo consiguieron arreglar el problema de la pirámide. 

De esta forma Celia concluyó su explicación:
-      Es una historia fascinante- añadió Águila- me gustaría conocer más sobre el tema.
-      Hoy mismo dos de nuestros mejores magos van a ceder toda su magia a la pirámide. Tal vez, si observamos el proceso con detenimiento, podamos encontrar alguna clave que nos ayude en nuestra investigación -propuso Celia-.
-      Estoy deseando verlo, me parece un idea genial -aceptó el anciano-

Sin perder tiempo recogieron los libros y dejaron la biblioteca.

Durante el trayecto, Águila contempló las hermosas calles que configuraban la ciudad. Las casas eran edificios altos y sólidos, el empedrado estaba pulido de tanto uso y reflejaba los primeros rayos del sol. Con paso rápido llegaron a su destino. Entraron en el edificio, excitados e intrigados. Se encontraron ante una gran sala. Lo primero que llamó su atención fue una esfera de energía que flotaba en medio de la estancia. En el interior de la gran bola de magia había un objeto que resplandecía... ¡Era el Pergamino Dorado!

María Palomares, la intendente, se acercó a saludarles.
-      ¿Qué os trae por aquí?
-      Venimos a observar como se recarga de energía la pirámide. Queremos estudiarlo detenidamente para ver si hay algo que nos pueda ayudar en nuestra investigación- contestó Celia-
-      Pues estáis de suerte, hoy mismo dos de nuestros magos más queridos cederán su magia -dijo María Palomares señalando a dos personas que estaban situados frente al pergamino-.
Los dos magos vestían con túnicas ceremoniales de color marfil. Se les veía felices y despreocupados, esta era su recompensa a una vida de dedicación y trabajo. Ya no tendría que preocuparse por los problemas de Dambil y disfrutarían junto a sus familias sin responsabilidades.

-      ¿Quiénes son los magos? - preguntó Águila señalando al Centro de la sala.
-      El grande y corpulento – comenzó a contestar María P.- es Don Juan,  uno de los magos más veteranos del Bastión. Se encargaba de enseñar idiomas a los miembros del Consejo.

El mago era alto como una torre coronada por la nieve pues lucía una mata de pelo plateado. Su rostro transmitía respeto y seguridad. Sus ojos claros como el agua cristalina.  Desprendía un aura de sabiduría. Era un maestro estricto que adornaba sus clases con un ligero sentido del humor. Solía portar un cuaderno negro que era la pesadilla de cualquier alumno, especialmente si eras revoltoso y no respetabas las normas. Era un maestro excelente, sacaba lo mejor de cada alumno. Era aficionado a las manzanas  y aconsejaba una pieza diaria para mantenerse alejado de las casas de curación.

Al otro lado estaba Doña Paqui, era alta como un cerezo en primavera y su piel era morena como un café con leche. Su cabellera estaba formada por bellos hilos dorados.  Sus ojos eran lindas perlas que iluminaban su mirada con ligeros destellos de miel. Era amable, comprensiva y generosa. Su infinita paciencia la había llevado a encargarse de los más pequeños cuando llegaban al Bastión. Los adiestraba en las tareas más sencillas, los iniciaba en la magia y los arropaba con su cariño para que no se sintieran tristes al separarlos de sus familias.

María P. se adelantó y se situó frente a los dos magos. En señal de respeto hizo una reverencia y con un gesto de su varita eliminó las protecciones mágicas que había alrededor del Pergamino Elemental, sonrió a los magos indicando que podían acercarse sin peligro. Don Juan, caballerosamente, dejó que fuera su compañera Paqui la primera en ceder su magia. La maga alargó su mano y la puso encima del pergamino, en ese instante una extraña luz cubrió todo su cuerpo. La esfera de energía se fue agrandando mientras que el aura de la maga disminuía progresivamente. El proceso fue rápido y sencillo. Tan pronto terminó, la maga sintió una profunda paz y alegría. Don Juan, repitió el procedimiento con los mismos resultados.

María abrazó a cada uno de los magos.
-      Muchas gracias por vuestro poder. Habéis sacrificado toda vuestra magia para que otros tengamos la esperanza de vivir un futuro mejor. Siempre estaremos en deuda con vosotros – diciendo esto, los dos magos abandonaron la sala inundados por un profundo sentimiento de alegría-
-      Ha sido un ritual hermoso- comentó Águila-.
-      Y muy provechoso- añadió Celia- acabo de descubrir algo bastante importante.
-      Mmm, interesante -dijo el anciano acariciándose  la barba- ¿me lo contarás?
-      Tal vez – respondió pícara Celia mientras guiñaba un ojo.

Dedicado a Don Juan y Doña Paqui, dos grandes profesores de nuestro Centro. Desde pequeños nos han enseñado a respetar, a valorar a los demás y ser mejores personas. Don Juan, nuestro profesor de inglés y Doña Paqui, directora y maestra de infantil, se despiden de nosotros para disfrutar de su merecida jubilación. Desde aquí les queremos desear mucha salud para que disfruten con felicidad de su familia.
Muchas gracias  por regalarnos vuestra magia.
Os echaremos de menos.

11 comentarios:

  1. Esta historia es muy chula y me ha gustado toda la historia sobre todo porque la hemos hecho entre todos.

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  2. Seño Paqui te echaremos mucho de menos y nos volveremos a ver seguro.
    :)Karen

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  3. Me gusta mucho el resultado que ha obtenido esta historia. Lo que más me ha gustado ha sido cuando aparecen nuestros profesores y dejan su magia.
    Espero que la seño Paqui y el profe Don Juan disfruten el estilo de vida de después de la jubilación, sin responsabilidades. ¡¡Espero que os haya gustado la historia!!

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  4. Esta historia me gusta mucho. Sobre todo porque la hemos escrito entre todos y porque va dedicada a dos de nuestro maravillosos profesores que se jubilan. Gracias por todo lo que nos habéis enseñado. Que disfrutéis de vuestras largas vacaciones, de vuestras familias y de todo lo que hagáis.

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  5. Es una historia preciosa, me ha encantado. Besos.

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  6. Lo que Celia había descubierto le llegó a su mente de forma un tanto extraña, tal vez de magia - pensó - pues ella vislumbró de golpe la historia, y ésta se refería al mago. Al principio no podía creerla, pero a medida que fue analizándola iba encontrándole todo su sentido. Veía con extraordinaria nitidez al mago cuando tenía su misma edad, en un pueblo cuyo nombre nunca había oído, Las Posadas del Rey, jugando a unos juegos antiguos y curiosos que ella desconocía, junto al Río Grande, con su discurrir lento y silencioso camino del mar, cada vez más cercano. Pero lo que más llamó la atención de Celia fueron las palabras que envolvían al, por aquel entonces aprendiz de, mago; palabras como tahona, artesa, levadura, ramón, noche, pala, horno, serón, masa madre, albarda, cincha ... palabras que, en su mayoría, nunca había oído antes y con las que le costaba trabajo configurar una historia. En ese preciso instante sonó un tenebroso ruido y Celia perdió el hilo de la historia. No obstante ella sigue confiada en recuperarlo algún día y conocer algo más de aquella.
    El mago

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    1. Lo que me lía un poco es si está en primera persona o no, contando el pasado. Tampoco entiendo por que dice lo de las palabras extrañas.

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  7. No entiendo nada. Podrías haberlo resumido un poco no?????
    Karen ; D

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  8. A Celia y Karen todas estas palabras (tahona, artesa, levadura, ramón, noche, pala, horno, serón, masa madre, albarda, cincha) que envolvían la figura del aprendiz de mago les parecen extrañas, tal vez muy antiguas, pero si hubiesen intentado clasificarlas tal vez les hubieran encontrado un cierto sentido. Por ejemplo, si agrupamos por un lado las palabras: tahona, artesa, levadura, noche, horno, pala y masa madre y después las buscamos en el diccionario y mezclamos convenientemente sus significados tal vez descubramos que el mago está hablando de una profesión muy antigua que nos ofrece diariamente un producto exquisito, de formas y texturas diferentes pero del gusto de toda la población; se trata de la profesión de ….........
    Después por otro lado agrupamos y buscamos las demás: ramón, serón, albarda, cincha y relacionamos de nuevo sus significados, hubiésemos descubierto que el mago hablaba del medio de transporte que se utilizaba para conseguir el combustible necesario para que funcionara la tahona.
    En efecto, en aquella época el mago tenía ante sí un futuro mágico, pero que nada tenía que ver con la enseñanza o docencia, sino más bien con la magia que supone convertir un producto como la harina en un manjar digno de dioses. Para ello había que trabajar de noche, estudiar y dormir de día, hacerlo cuando apenas tenía apenas vuestra edad y sus amigos jugaban en la calle, hacerlo con agrado, con mucho esfuerzo y con la convicción de que ese era el destino que venía heredándose de padres a hijos desde hacía más de un siglo en su familia.
    Pero un hecho inesperado vino a cambiar el rumbo de la vida del mago, lo que le permitió más tarde trabajar con personas en lugar que con productos artesanos. Pero eso forma parte de otro capítulo de esta historia, que continuará a demanda de las lectoras y lectores.
    El mago

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    1. Aaaa ahora lo entiendo. Me gusta mucho como lo explicas y el significado que le sacas a las cosas :)

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    2. Ahora lo entiendo mejor, pero lo de los amigos en la calle.....

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