lunes, 7 de abril de 2014

Nos volveremos a ver



La luz tibia del amanecer bañó la llanura sobre la que reposaba el Bastión. María P.  apresuró los preparativos y en unas cuantas horas consiguió que la fortaleza tomara tierra sin sufrir daño alguno. Aquella mañana nacía excepcionalmente ajetreada. Los miembros del Consejo se hallaban reunidos a las puertas despidiéndose antes de emprender sus peligrosas misiones. 


Filguin observaba la escena con amargura. Una sensación de impotencia y melancolía la mantenían ausente. Aferraba el mango de su espada con tensión y a veces deseaba desenvainarla y correr al encuentro de Gormul. Ansiaba con toda la fuerza de su corazón partir con el resto de sus compañeros, vivir aventuras y conseguir el Zafiro salvador  pero su lugar estaba entre las murallas de la ciudadela. Había jurado defender el Bastión Elemental  hasta el final de su vida, debía liderar la defensa y mantener el ánimo de sus soldados. Una lágrima asomó en sus preciosos ojos azules pero, con disimulo, la limpió con el dorso de su guantelete.  Ahora debía ser fuerte, apoyar a sus compañeros y organizar la defensa. 


"Ni una de esas malditas criaturas pondrá  un pie en esta fortaleza mientras me queden fuerzas para sostenerme en pie" - se prometió a sí misma-. 


Una mano se posó sobre su hombrera y la sacó de sus pensamientos.

- María, creo que estamos preparados para partir -dijo Karen. 


La líder del Consejo se frotó la cara con las manos intentando borrar cualquier rastro de duda de su rostro y se dio la vuelta para atender a la adivina del Consejo. Al mirar a Karen no pudo evitar sorprenderse, la joven tenía aspecto de estar enferma y de no haber dormido en días. 


- Pero Karen ¿qué te sucede? tienes mal aspecto ¿te encuentras bien? -preguntó preocupada María H.

 La joven Terrarus esbozó un amago de sonrisa y pasó la mano por su cabello en un gesto nervioso. 


- Esta noche no he dormido bien, desde que conocí nuestra misión no hago más que contemplar visiones espeluznantes relacionadas con la muerte.

María se sintió  culpable, sabía que las misiones que iban a emprender muchos de sus compañeros eran peligrosas, tal vez a muchos de ellos no los volviera a ver. Este pensamiento solo hizo crecer su amargura. Intentó mantener la serenidad.

- Es normal que tengas miedo Karen, además tus visiones no son tan enigmáticas. Ver muerte cuando se nos viene encima un ejército de muertos no es ningún secreto - dijo tratando de calmar la angustia de su compañera-.

- Pero hay algo más, es un sentimiento extraño. Un frío antinatural y una magia prohibida…es difícil de explicar -dijo Karen casi susurrando-.

- Bueno, teniendo en cuenta que Gormul está usando magia prohibida y que se encuentra en el Norte donde hace más frío que en una fiesta de pingüinos…sigo sin ver tu preocupación -añadió María con un ligero toque de humor-.

Karen esta vez sonrió e hizo un gesto con la mano como quitando importancia a sus palabras.

- No me hagas caso, tienes razón, mis visiones cuadran con lo que sucede  ahora mismo en  Dambil, tal vez no debería de preocuparme tanto.

- Claro que no. Tan solo cuidaros mucho, os necesitamos de vuelta.

Karen asintió. 

Un muchacho con coraza pesada se aproximó. Cargaba una bolsa a la espalda llena de provisiones.

- Perdonad pero el  sol ya está alto, debemos darnos prisa y partir de inmediato si queremos atravesar el bosque Sombrío antes de que anochezca -interrumpió César N.-

María observó al muchacho, pensó que se sentía mucho más segura sabiendo que César partía con el grupo que buscaba el Zafiro. Era calculador e inteligente. Sabía trazar planes y ponerlos en marcha, sin duda era uno de los más capacitados para la misión. 


Quique y Christian, los otros dos componentes del grupo que partía en busca del Zafiro, esperaban apoyados sobre las puertas del Bastión. Vestían sus mejores armaduras, bien protegidos y pertrechados para la misión. Los cuatro partirían sin monturas, no podían ir por los caminos, tendrían que atravesar espesos bosques y superar montañas, los animales no estaban preparados para esos terrenos. Además, era totalmente necesarios que su búsqueda permaneciera en secreto, si Gormul descubría sus intenciones no volverían a pisar el Bastión, sus enemigos se encargarían de que no regresaran. 


María contempló al resto de grupos:

Ana permanecía cerca de Finred cuchicheando, seguramente ultimando la ruta a seguir. Se les veía felices, no pareciera que partían en busca de ayuda para una guerra.

Lo mismo pudo percibir de César Criado y Juan Antonio, los dos jugueteaban y bromeaban sobre cualquier cosa…"vaya dos pazguatos"-pensó-.

Alexa llegó corriendo a las puertas en ese preciso instante. Era una de las encargadas de buscar ayuda para la defensa del Bastión junto con Alejandro. Parecía agitada.

- ¡¡¡Ha mordido el anzuelo!!! ¡¡Ha caído en la trampa!!- dijo exultante.

- Tranquilízate Alexa, cuéntame que ha pasado, despacio, por favor- imploró María-.

- Nuestros mensajeros del Norte -Alexa hizo una pausa y trató de recobrar el aliento- nos informan de que Gormul ha movilizado todas sus tropas y vienen al Bastión ¡¡El plan está dando resultado!!- dijo con entusiasmo. 


Filguin intentó digerir la nueva noticia, no había terminado de amanecer y se había visto obligada a asimilar demasiadas cosas. A lo mejor estaba siendo excesivamente negativa aunque prefería pensar que era prudente. Alexa no entendía que acababan de confirmarle que una marea de muertos invadiría la ciudadela en menos de seis días, eso no podía ser bueno. No obstante, Gormul había mordido el anzuelo, el plan estaba en marcha.

- Gracias Alexa, es una noticia estupenda -contestó tratando de esconder sus dudas- ¿Cuándo os marcháis Alejandro  y tú?

- Alejandro insiste en que tiene un plan para contar con la ayuda de los trolls. Me ha dicho que no le moleste… ¡Ah! míralo, por ahí viene.

Alejandro llegó a la altura de sus compañeras portando un extraño paquete a la espalda y las saludó.

- Estoy preparando para partir. Alexa, cuando quieras nos pondremos en camino.

- ¡¡Estupendo!! Cogeré mis cosas- contestó Alexa-.


Poco a poco, los grupos se congregaron definitivamente preparados para marchar. Los miembros del Consejo que se quedaban en el Bastión ya llevaban un buen rato trabajando para preparar la defensa. Durante la noche habían llegado algunos cientos de voluntarios dispuestos a plantar cara a las hordas de No-muertos. María P; la intendente y Silvia; la sanadora los estaban adiestrando para que tuvieran un mínimo de disciplina cuando llegara la batalla. Celia se había encerrado con Titón y Águila en la biblioteca. Alex y María Martín revisaban las murallas, y hacían anotaciones sobre un pergamino. Ainhoa estaría en los establos preparando las monturas, o al menos, eso esperaba, la joven Wouter cada día estaba más despistada, a ese paso habría que apuntarle en la agenda que Gormul llegaría en seis días. Ernesto… ¿qué demonios hacía? Filguín observó el lugar donde estaban trabajando los duendes y vio a Ernesto haciendo un extraño baile. No pudo evitar sonreír, no solo porque sus contoneos eran bastante cómicos también porque eso quería decir que había encontrado la solución al problema de los engranajes, el arquitecto solo bailoteaba para celebrar sus éxitos o para sacar de quicio a sus instructores. 


Se giró y se plantó frente a sus compañeros. Se marchaban, necesitaban unas palabras de ánimo, ella era su líder, tenía que mostrar esperanza en la despedida. En las empresas difíciles nunca puede faltar como guía una buena dosis de ilusión. No se extendería, sabía que la emoción quebraría su voz y ensombrecería los corazones de sus compañeros. 


- Nos volveremos a ver -dijo al fin  regalándoles su mejor sonrisa.

Sus compañeros sonrieron y emprendieron su camino en diferentes direcciones. Nunca tan pocas palabras prometieron tanto "Nos volveremos a ver", significaba que todos llegarían de sus misiones sanos y salvos y que el Bastión estaría en pie para recibirlos como héroes.

Poco a poco las figuras de los miembros del Consejo se perdieron en el horizonte. María quedó sola frente a las puertas, entonces la lágrima que había borrado de su rostro volvió, pero esta vez la dejó libre para que se deslizara a su antojo por su rostro.

12 comentarios:

  1. Me ha encantado está muy bien y mi descripción me gusta mucho.Pero la de Ernesto me ha hecho mucha gracia. He pasado un buen rato ;)

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  2. Jijiji que chula profe :).Fdo:César C.

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  3. Esta historia me ha encantado, yo ya estoy deseando que salga la próxima
    Fdo:Juan Antonio

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  4. Profe, en esta historia te has superado al describir los sentimientos de María H. Cuando lo lees, entiendes a la perfección cómo se siente, y cuando se siente triste, lo expresas de tal forma, que te conmociona. Estoy deseando saber lo que pasa a continuación.

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  5. Profe es mi favorita. Me encanta pero
    sobretodo la parte en la que usas la palabra ``pazcuatos´´ que gracioso.
    Jajajajajaja!!!!
    :)Karen

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  6. Esta historia está muy chula . La parte que más me ha gustado es cuando se cuenta que Ernesto se pone a bailotear por felicidad y la parte que menos me ha gustado es cuando cada grupo se va por su cuenta.

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  7. Profe me encanta como expresas el sentimiento de tristeza, como explicas que la lágrima de María recorre su cara me ha gustado muchísimo esta historia eres el mejor :)
    FDO:Silvia Palomares.

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  8. Me encanta como describes los sentimientos, sobre todo que intriga dejas!! Sin duda eres un profesor muy especial.
    Alexa:)

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  9. Me gusta mucho esta historia. Sobre todo la descripción de como cae la lágrima y como la recoge.

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  10. ¡Qué chula! Me gusta la historia sobre todo por lo que le dice a Cesar.C y a Ñoño pazguatos.

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  11. Me ha gustado mucho, sobretodo la parte del baile de Ernsto eso sí, aunque lo de pazguato le pega a Juan Antonio, eso no lo digo yo, lo dices tú. Lo que no me gusta es que he quedado como Calimero, y no me gusta que me llames Filguín

    Fdo: María H

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  12. Muy bonito. A mí sí me gusta el nombre de Filguín, suena como algo mágico, rápido y espabilado. Besos: Sol.

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