lunes, 19 de mayo de 2014

La caída de Nymerion



El estridente pitido  de la tetera interrumpió la conversación. Los minutos pasaban despacio, la evolución  de Quique mantenía a todos en un estado de nervios únicamente aletargado por la entretenida charla que mantenían con su anfitriona. 

Elarien, en compensación por haberles leído la mente, les habló un poco de su pasado.
Nació en la isla de Nymerion, en la zona occidental del mar Insondable. Durante años la civilización a la que pertenecía avanzó gracias a innovaciones mágicas que permitían alterar la naturaleza. Dominaban el clima casi a voluntad y alteraban el relieve de las costas y montañas para beneficio propio. Los cultivos eran  excelentes, las cosechas abundantes y no faltaban recursos naturales de ningún tipo. Con tal riqueza, muchos pueblos pidieron ayuda a la isla, por lo que la exportación de alimentos y recursos  llenó las arcas de la ciudad de plerio y alhajas.   
Los líderes de su sociedad, cegados por la codicia, no tuvieron en cuenta las consecuencias de usar ese tipo de magia de forma indiscriminada y pronto la naturaleza se reveló. Nymerion sufrió en poco tiempo toda clase de catástrofes. Los mares, antes generosos en pesca, comenzaron a quedarse desiertos y ni tan siquiera los hechizos más concienzudos fueron capaces de traer vida a sus aguas. Las montañas que antes rebosaban plerio, gemas  y metales preciosos quedaron huecas y en su lugar aparecieron ríos de fuego que brotaban de las entrañas  de la tierra, expulsando gases ponzoñosos y cenizas que ocultaban el sol durante muchas lunas.   

El pueblo de Nymerion padeció terribles hambrunas. En las casas faltaban los alimentos más básicos y la población pedía a gritos ayuda desesperada. Unos pocos, entre ellos Elarien, plantaron cara a los líderes de la isla e imploraron que cesaran de alterar mágicamente la naturaleza de la misma. Los sabios consejos de la sanadora fueron desoídos. Con soberbia y sin ceder en su empeño, los magos al servicio de los gobernantes propusieron nuevos hechizos para que la tierra volviera a ser rica y fértil. Las  medidas fueron un completo desastre y empeoraron la situación dando  lugar a numerosas protestas que desembocaron en violencia. El caos se apoderó de Nymerion, los magos hacían la guerra en las calles para imponer su voluntad y las gentes sencillas morían  como consecuencia de las contiendas y del hambre. 

El corazón cansado de Elarien no soportó más el dolor y se hizo al mar con un pequeño velero en busca de un lugar en el que vivir en armonía con la naturaleza, buscando la paz que ansiaba su espíritu pacífico. Poco a poco la isla que le dio la vida se iba haciendo más pequeña en el horizonte cuando una horrible explosión alteró toda la atmósfera. Aterrorizada, fue testigo de  como Nymerion era tragada por las aguas, cansada de los maltratos y abusos  de una "civilización"  sin escrúpulos. Asomada a la cubierta de su velero dejó que sus lágrimas se perdieran en la inmensidad del mar. Fue entonces, mientras contemplaba el cataclismo de su hogar, cuando se juró a sí misma que jamás utilizaría la magia con fines destructivos ni para alterar el entorno en beneficio propio. 
- Elarien, alguien como tú nos sería muy valiosa en nuestra misión ¿Por qué no nos acompañas? - preguntó Christian.
- Eso es imposible, ya has oído mi historia, juré que no volvería a usar mi magia para dañar a nada ni a nadie. No faltaré a mi promesa por noble que sea vuestra causa. Siento deciros que no tomaré parte en esta guerra, no es asunto mío -sentenció  la elfa-. 
- Pero ya has faltado a tu promesa -rebatió Karen- en el bosque atacaste al Liche  para que nos dejara en paz. Si lo has hecho una vez puedes volver a hacerlo, no tiene sentido ocultarse, al final la destrucción de Gormul nos alcanzará a todos si no lo detenemos.
- Veo que no has entendido nada querida niña - contestó Elarien condescendiente- mi hechizo no era para atacar al Liche, era  para sanaros. Es un sortilegio sencillo de curación, una bendición para devolver el ánimo al espíritu cansado y recobrar las fuerzas. Seguramente, lo que ahuyentó a esa criatura infame fueron las buenas vibraciones. Los seres como el Liche suelen temer todo aquello que les recuerda a su parte humana.
Un golpe en la habitación contigua provocó que todos saltaran de sus asientos.
- ¡Viene de la sala en la que está Quique!- exclamó César N. mientras corría-.
Al llegar vieron que uno de los frascos que descansaba en la mesilla cercana a la cama estaba en el suelo y la mano de Quique estaba ¡encima de la mesa!
- ¡Está vivo! - gritó Christian inclinándose sobre la cama.
- Ahhhjjj - gimió Quique tratando de abrir los ojos- ¿Christian? ¿Eres tú?
- Soy yo, estoy aquí -contestó conteniendo lágrimas de alegría-
- Puedo… ¿Puedo pedirte un favor?
- El que sea, pide y te será concedido -añadió preso de la euforia-.
- No te agaches -ordenó el paciente con los ojos entornados-.
- ¿Cómo? ¿Qué quieres decir con que no me agache?
- ¡Qué se te ve la hucha! -exclamó Quique trabajosamente. 

Todos rieron un buen rato por la ocurrencia del mensajero del Bastión. Elarien, visiblemente aliviada de que el joven hubiera vencido a la corrupción del Liche, sirvió a sus invitados un contundente almuerzo. Quique comió como si llevara meses sin probar bocado y se deshacía en halagos hacia la cocinera. Mientras daban buena cuenta del postre, le contaron todo lo sucedido, pues sus recuerdos estaban borrosos. El mismo Quique afirmó mientras devoraba un trozo de tarta de zanahoria, que de no haber funcionado el trasvase de energía, una porción de aquel pastel hubiera bastado para resucitarle. 
 A penas pudieron descansar un par de horas cuando el sol les recordó que la mañana era joven y que tendrían que retomar su misión. Todos sintieron enormemente tener que partir tan pronto, Elarien los había socorrido y cuidado. En algunos se había sembrado la semilla de la duda en su corazón, si había estado a punto de perecer ante una amenaza de este tipo ¿Serían capaces de llevar a buen puerto su misión? 

Ya en el umbral de la puerta, Quique, dio un beso en la mejilla a Elarien y le agradeció su ayuda.
- Tan solo procura que no te vuelva a "dar la mano" un Liche -bromeó la elfa.
- Se lo juro señorita Elarien, se lo prometo que no volverá a pasar -dijo zalamero Quique-.
- Aún estás a tiempo de venir con nosotros- le recordó Karen- Nymerion no tenía salvación pero Dambil aún tiene una posibilidad de salvarse.
- Esa misión os corresponde a vosotros, Karen. Ya os he dado dos herramientas muy valiosas para vuestro viaje. No dudéis en usar el trasvase de energía para elaborar magia más poderosa.
- Esa es una, pero ¿cuál es la segunda herramienta?- interrogó César N que estaba al tanto de la conversación-.
- Deberías de saberla ya. Demostrad que sois dignos de la confianza que han depositado en vosotros. Sin esta segunda herramienta no conseguiréis salir de este bosque. Os deseo la mejor de las suertes, miembros del Consejo - y diciendo esto, se giró perdiéndose en su refugio-. 

Confusos continuaron su camino con el corazón ensombrecido por las dudas y el sabor amargo de la despedida. Quique y Christian encabezaban la marcha charlando a ratos. César y Karen, en la retaguardia, guardaban absoluto silencio. 

- Creo que ya sé cual es la segunda herramienta -dijo César N. dirigiéndose a Karen con susurros-
- ¿De qué se trata? - dijo apresurada Karen que también llevaba varias horas dando vueltas al engima-.
- No quiero darte falsas esperanzas, de momento quiero guardarme mis conjeturas, pero dime una cosa ¿Aún recuerdas aquel hechizo de la prisión de tierra?
- Mmmmm ¿te refieres al que hace brotar columnas de piedra del suelo formando una jaula?
- Exacto -confirmo César-.
- Sí, lo recuerdo bien ¿a qué se debe tu interés?...  Si puede saberse -las últimas palabras dejaron entrever que la muchacha estaba ligeramente molesta con su compañero por no confiarle sus sospechas-.
- Llegado el momento es posible que te pida que realices ese encantamiento, eres la única Terrarus del grupo y necesito tu ayuda.
Karen no contestó, afirmó ligeramente con la cabeza y continuaron su travesía por el bosque Sombrío. 

No pasó mucho rato cuando Quique se paró de improviso y se quejó de un fuerte espasmo en la herida del brazo.
- ¿Estás bien? - se interesó Christian.
- No, no estoy bien, no es solo el dolor del brazo hay algo más, es una sensación reciente, como cuando estaba tendido en la cama tratando de despertar -dijo visiblemente afectado-.
- ¡Shhhhhhh! -mandó callar Karen- ¿Escucháis eso?
- Yo no escucho nada - contestó Christian-.
- ¡Exacto! Ni animales ni el susurro del viento… ¡Nada!
- Está aquí ¿verdad? - preguntó César N. sorprendentemente tranquilo.
- Creo que sí -contestó Karen nerviosa- empiezo a sentir mucho frío, igual que la última vez.
Intuitivamente los cuatro compañeros se acurrucaron juntando hombro con hombro. Había un mutismo absoluto, la expectación era agobiante y Quique acusaba en su herida la cercanía de la criatura que estuvo cerca de matarlo. Ante la sorpresa de todos, César N. dio un paso al frente y gritó con todas sus fuerzas:
- ¡Sal de tu escondite! ¡Si quieres nuestra magia tendrás que venir a por ella!
- Muerteeeeeeeeeee - se dejó oír como respuesta-.

Alarmados, todos alzaron sus miradas hacia el lugar de donde provenía la escalofriante voz. En lo alto de un sauce y oculto tras las ramas, el Liche los acechaba oculto como una bestia nacida del más oscuro rincón del infierno. Con un movimiento eléctrico, abandonó la rama desde la que vigilaba y aterrizó a escasos metros de César marchitando la hierba bajos sus pies. Caminó pausadamente, saboreando la cercanía y el miedo de sus víctimas. Sus ojillos brillaban poseídos de una luz trémula y maliciosa mientras de su boca brotaba una repugnante baba rosada. César N, retrocedía poco a poco intentando mantener la distancia con su adversario.

- ¡¡Karen!! ¡¡Ahora, invoca el hechizo!! -ordenó César N con voz autoritaria-. 

Karen tardó unos segundos en reaccionar hasta que comprendió lo que le pedía su compañero. Los ojos de la joven Terrarus se entornaron para enfocar su atención, su varita brilló con una luz anaranjada y apuntó a los pies del Liche. Los resultados no se hicieron esperar, unos temblores sacudieron el suelo para, unos segundos después, desgarrarse proyectando varias columnas de roca hacia el cielo. La criatura, si es que podía sentir algo, pareció sorprenderse al ver su cuerpo rodeado de barrotes de piedra que le impedían moverse. 

- ¡Quique! ¡Christian! Rápido, poned vuestras manos sobre mis hombros y cededme vuestra energía -demandó César N.-

Tal y como había visto hacer a Elarien, César accedió a la fuente de poder de cada uno de sus compañeros e invocó un hechizo increíblemente potenciado. Sus manos deprendían una luminosidad blanca casi nuclear y concentró toda la fuerza del encantamiento sobre el cuerpo apresado de su adversario. Al recibir la descarga de luz, el Liche trató desesperadamente de liberarse, pero Karen mantenía la prisión pétrea con contundencia. La piel del demonio empezó a desintegrarse en jirones humeantes mientras se revolvía y contorsionaba en posiciones imposibles.  El alarido final de la criatura dejó su eco grabado en aquella zona  del bosque. El Liche desapareció y su espíritu fue desterrado  a un mundo de sombras del que era imposible escapar. 
- ¿Hemos…hemos ganado? - preguntó Karen-.
César N, sonriendo, asintió con la cabeza. Christian y Quique empezaron a dar saltos de alegría mientras uno exclamaba "¡Olé, Oleé!" y el otro "¡Toma, toma!
-¿Pero qué clase de hechizo usaste para vencerlo? La primera vez no fuimos capaces de hacerle nada con nuestros poderes elementales -añadió sorprendida Karen-.
- Simplemente usé un hechizo que me enseñó Silvia para el dolor de muelas.
- ¿Cómo? ¡¡Para el dolor de muelas!! Pero no lo entiendo...
- Muy sencillo. Cuando Elarien nos confesó que ella no había atacado al Liche sino que nos trataba de ayudar a nosotros,  me sorprendí muchísimo pero entendí que la magia curativa tenía el poder de dañarlo. Esencialmente, sanar es un ejercicio altruista y de profunda bondad, es exactamente lo opuesto a lo que es un Liche; un ser corrupto y malvado. Al usar un hechizo de curación, amplificado gracias al trasvase de energía, le dimos una dosis de bondad imposible de soportar para un ser tan oscuro.
- ¿Esa era la segunda herramienta de Elarien? ¿La clave era el hechizo de curación? - continuó Karen con el interrogatorio-.
- Sí y no, es decir ¡Míranos! ¡Míralos! -dijo César señalando a sus compañeros que ahora bailaban mientras entonaban "Oe-oe-oe-oeeeeee"- Salimos de aquel refugio llenos de dudas y de miedos, habíamos estado a punto de morir en el primer contratiempo del viaje. Ahora estamos eufóricos y llenos de confianza tras haber vencido a un terrible enemigo. Creo que habíamos perdido la fe en nosotros mismos y gracias a Elarien la hemos recuperado. Esa es la segunda herramienta- afirmó con seguridad-.
Karen permaneció unos segundos asimilando la información.
- ¿Crees que algún día la volveremos a ver? - preguntó Karen con nostalgia.
- ¿Qué te parece si cuando termine esta endemoniada guerra volvemos a visitarla? -propuso César N. sonriendo-.
- ¡Así se habla! - exclamó Karen entusiasmada-.

12 comentarios:

  1. Ole ole que historia mas chula.Fdo:César C.

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  2. Me ha encantado esta historia. Me encanta lo de que Quique se despierte y luchemos contra el Liche, y a la vez recuperemos la fe en nosotros mismos :)
    P.D: Visitar las nuevas historias del blog en "ORÍGENES" y en "LEYENDAS"

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  3. Esta historia me ha gustado mucho. La parte que más me ha gustado es cuando se narra que el liche estaba encima de un árbol y de que venía del infierno.

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  4. Me encanta la historia, es muy interesante eso que has hecho metiendo la historia de Elarien, la continuación y el conflicto del Liche
    Tres en una.
    Alexa:)

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  5. Profe tengo que decir que no me gusta mucho esta historia
    no tiene la intriga que ponías antes porque si vale vamos a la guerra pero eso ya se sabía
    de antes no me gusta el final nada de nada.
    Lo siento ; >
    Karen

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  6. Me ha gustado el pasado de Elarien, la idea de que sufre una explosión a causa de toda la magia hacia la naturaleza. También me gusta como derrotan al Liche, el plan que tenía pensado César N. para derrotarlo. ¡¡¡Es una historia de genios!!!

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  7. Me ha gustado la historia, pero me he liado cuando has dicho lo de las herramientas y me gusta que Quique ha viviido.
    FDO: Ana Cristina Lopez

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  8. Yo quiero que paréis ya con esto, si, esta bien la historia esta de que les persiguen, pero,...¿Que están haciendo los otros?

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  9. La historia me ha gustado pero lo que no me gusta es eso de mi hucha.

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  10. Me ha gustado mucho el pasado de Elarien. Una historia muy interesante.

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  11. Me encanta todo lo que has metido en esta historia y cómo lo has enlazado, desde el pasado de Elarien que justifica que no se una a la misión, hasta el que los viajeros salgan reforzados y sean capaces de vencer al Liche por sí mismos. Es genial. Besos y mil gracias por mi cuento: Sol.

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    1. No hay por qué darlas. Gracias a ti por seguir nuestro blog :)

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